"Fundación Impacto Juvenil ¡10Años! Gracias a Dios".

Menores de edad firmes ante la adversidad

Conforme las niñas y niños crecen y van descubriendo sus habilidades, sus padres se sorprenden  lo que son capaces de hacer por sí mismos. Este sentimiento es de las experiencias más reconfortantes que pueden experimentar los padres, y se presenta con mucha más frecuencia en los primeros años de vida, pues los hijos pasan de ser bebés totalmente dependientes a niños que caminan, comen y dicen sus primeras palabras.

Sin embargo, esa felicidad que se experimenta al verlos crecer tiene también un lado que puede no gustarte tanto, pues aunque te sientes privilegiado de cada uno de sus logros, también da un poco de miedo no estar a la altura de ciertas circunstancias, ¿como saber reconocer cuando sus alas estén listas para volar?

Éstas son algunas de las cualidades que te recomendamos inculcar a tu hijo para prepararlo a enfrentar las adversidades de la vida:

  1. Confianza en sí mismo
    Enséñale a creer en sus capacidades. Impúlsalo a hacer lo que le gusta y a tomar decisiones de acuerdo con lo que quiere. Hazle saber que con esfuerzo es posible alcanzar buenos resultados y, sobre todo, que siempre contará contigo.
  1. Valor y coraje
    Muchas veces la vida nos pone en situaciones adversas y es necesario hacerles frente con inteligencia y ecuanimidad, pero sobre todo con valor. Por eso es importante dejar que enfrenten retos desde pequeños, mientras estén en la medida de sus posibilidades.
  1. Fortaleza
    Tus hijos podrán confiar en sí mismos en la medida en que se sientan fuertes y seguros. Acompáñalo cuando lo necesite. Tu presencia es fundamental para que él desarrolle esa seguridad que va a necesitar en la vida, pero también dale la oportunidad de superar obstáculos por sí mismo.
  1. Empatía y vocación de servicio
    Un niño se siente útil y contento cuando realiza tareas que le gustan y al mismo tiempo ayude a otros. Ayudar a mamá limpiando su habitación, por ejemplo, o sacando la basura, lo hará sentirse satisfecho por saber que así está contribuyendo a que su casa esté limpia y ordenada, al mismo tiempo que hace sentir bien a su mamá.

Fuente: Psicología para niños.

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