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Contar respiraciones salvará vidas

neumony

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la neumonía es un tipo de infección respiratoria aguda que afecta a los pulmones. Éstos están formados por pequeños sacos, llamados alvéolos, que —en las personas sanas— se llenan de aire al respirar. Los alvéolos de los enfermos de neumonía están llenos de pus y líquido, lo que hace dolorosa la respiración y limita la absorción de oxígeno.

La neumonía es la principal causa individual de mortalidad infantil en todo el mundo. Se calcula que la neumonía mató a unos 922 000 niños menores de 5 años en 2015, lo que supone el 15% de todas las defunciones de niños menores de 5 años en todo el mundo. La neumonía afecta a niños —y a sus familias— de todo el mundo, pero su prevalencia es mayor en el África subsahariana y Asia meridional. Pueden estar protegidos mediante intervenciones sencillas y tratados con medicación y cuidados de costo bajo y tecnología sencilla.

“Se trata de una enfermedad respiratoria que puede ser de origen bacteriano y tiene mucho que ver también con condiciones ambientales: temas de humedad, de insalubridad, e incluso del fuego que se hace dentro de los hogares para cocinar, produciendo inflamaciones en las vías respiratorias”, señala Blanca Carazo, responsable de Programas y Emergencias del Comité Español de UNICEF.

Con un tratamiento (amoxicilina) accesible y conocido, el problema principal (además del propio entorno) es “un diagnóstico erróneo o tardío, pues es muy fácil de confundir por ejemplo con la malaria”, explica la experta.

Factores de riesgo

La mayoría de los niños sanos pueden combatir la infección mediante sus defensas naturales, pero los niños inmunodeprimidos presentan un mayor riesgo de contraer neumonía. El sistema inmunitario del niño puede debilitarse por malnutrición o desnutrición, sobre todo en lactantes no alimentados exclusivamente con leche materna.

La presencia previa de enfermedades como sarampión o infecciones de VIH asintomáticas también aumentan el riesgo de que un niño contraiga neumonía.

Los factores ambientales siguientes también aumentan la susceptibilidad de los niños a la neumonía:

  • la contaminación del aire interior ocasionada por el uso de biomasa (como leña o excrementos) como combustible para cocinar o calentar el hogar;
  • vivir en hogares hacinados;
  • el consumo de tabaco por los padres.

Recientemente UNICEF lanza una campaña para la prevención de la mortalidad en la primera infancia por causa de esta enfermedad.

Contar respiraciones

“Más o menos, un adulto respira doce veces por minuto. Un niño con neumonía puede respirar hasta más de sesenta veces por minuto”, destaca la responsable de UNICEF.

Los niños más afectados son los que viven en zonas aisladas, rurales, donde el acceso a los servicios de salud es complicado. Esto se suma a la falta de personal sanitario, algo que dificulta aún más el derecho a un diagnóstico temprano y acertado.

Para combatirlo, desde hace años UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (OMS), y otras entidades apuestan por un enfoque comunitario, con “trabajadores de salud comunitarios, muchas veces voluntarios de las propias comunidades que reciben una formación específica y una acreditación como trabajadores de salud”, explica la responsable.

“Lo ideal es hacerle al niño una placa de tórax y ver si tiene la infección, pero esto no es posible”, subraya la entrevistada. Por eso, han encontrado una solución posible de ejecutar en el mundo subdesarrollado: medir la respiración del niño.

“Es una enfermedad evitable y estamos dando pasos para que no sólo sea evitable sino evitada”, subraya Blanca Carazo. En los próximos meses se perfilará este programa, que puede poner a salvo la vida de más de un millón de niños al año.

Fuentes: EFE, OMS.

Menores de edad firmes ante la adversidad

Conforme las niñas y niños crecen y van descubriendo sus habilidades, sus padres se sorprenden  lo que son capaces de hacer por sí mismos. Este sentimiento es de las experiencias más reconfortantes que pueden experimentar los padres, y se presenta con mucha más frecuencia en los primeros años de vida, pues los hijos pasan de ser bebés totalmente dependientes a niños que caminan, comen y dicen sus primeras palabras.

Sin embargo, esa felicidad que se experimenta al verlos crecer tiene también un lado que puede no gustarte tanto, pues aunque te sientes privilegiado de cada uno de sus logros, también da un poco de miedo no estar a la altura de ciertas circunstancias, ¿como saber reconocer cuando sus alas estén listas para volar?

Éstas son algunas de las cualidades que te recomendamos inculcar a tu hijo para prepararlo a enfrentar las adversidades de la vida:

  1. Confianza en sí mismo
    Enséñale a creer en sus capacidades. Impúlsalo a hacer lo que le gusta y a tomar decisiones de acuerdo con lo que quiere. Hazle saber que con esfuerzo es posible alcanzar buenos resultados y, sobre todo, que siempre contará contigo.
  1. Valor y coraje
    Muchas veces la vida nos pone en situaciones adversas y es necesario hacerles frente con inteligencia y ecuanimidad, pero sobre todo con valor. Por eso es importante dejar que enfrenten retos desde pequeños, mientras estén en la medida de sus posibilidades.
  1. Fortaleza
    Tus hijos podrán confiar en sí mismos en la medida en que se sientan fuertes y seguros. Acompáñalo cuando lo necesite. Tu presencia es fundamental para que él desarrolle esa seguridad que va a necesitar en la vida, pero también dale la oportunidad de superar obstáculos por sí mismo.
  1. Empatía y vocación de servicio
    Un niño se siente útil y contento cuando realiza tareas que le gustan y al mismo tiempo ayude a otros. Ayudar a mamá limpiando su habitación, por ejemplo, o sacando la basura, lo hará sentirse satisfecho por saber que así está contribuyendo a que su casa esté limpia y ordenada, al mismo tiempo que hace sentir bien a su mamá.

Fuente: Psicología para niños.